|
|
|
|
|
| |
Ved un gato entrar por primera vez en un cuarto; visita, mira, olfatea, no queda un momento en descanso, no se fía de nada que después de haber examinado todo, todo conocido. Hace así un niño principiante a marchar, y, entrando para así decir en el espacio del mundo. Toda la diferencia es que a la vista, comune al niño y al gato, el primero junta, para observar, las manos que le dieron la naturaleza, y el otro el olfato sutil del que lo ha dotado. Esta disposición, bien o mal cultivada, es lo que devuelve a los niños hábiles o pesados, pesados o dispuestos, atolondrados o prudentes.
"Emile o De la educación" [Jean-Jacques Rousseau 1762]

Es Colbert que había oficializado la presencia de los gatos a bordo de los grandes veleros.
Sobre el Marguerite Molno, el gato traía los ratones al primer teniente o se las depositaba sobre su sofá...
Querido detestado o, venerado odiado o, éste que el Biblia hacía nacer de los amores de un mono y de una joven leona no dejo a nadie indiferente.
Amigo del orden y de la voluptuosidad, el gato es el compañero de todos los instantes.

Victor Hugo tenía una gata nombrada Gavroche. Esta minina quería pasar mucho de la ventana del primer piso de la residencia del Hugo a las ramas del árbol que se encuentra en el jardín... ¡Se dice también que Hugo había modificado una silla para su gata y lo había transformado en trono! Hugo encontraba que los gatos eran de los seres magníficos. De en otra parte, le han inspirado en adelante esta frase célebre para nosostros felinomanes, "Dios ha inventado el gato para que el hombre tenga un tigre a acariciar en él." |
| | |
 |